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  • br Enfrentando la represi n en casa La educaci n

    2018-10-25


    Enfrentando la represión en casa La educación sobre la represión que enfrentan las lesbianas y los homosexuales en México fue una de las actividades centrales del naciente movimiento de liberación de lesbianas y homosexuales. Lambda, Oikabeth y el FHAR, entre otros, desafiaron la impunidad política y exigieron el respeto pp1 sus derechos constitucionales. Por ejemplo, en un artículo titulado “Ni el lesbianismo ni la homosexualidad son crímenes”, publicado en la década de 1970, Claudia Hinojosa, del grupo Lambda, condenó el acoso diario y anticonstitucional a gays y lesbianas por policías tanto vestidos de civil como uniformados. En una entrevista con la autora, se describe a sí misma como víctima de la intimidación. Alma A. comparte experiencias personales sobre acoso y extorsión por parte de la policía y recuerda haber sido despojada de su agenda, y después, que la policía llamara a sus conocidos por teléfono para informarles de su orientación sexual. Como resultado de esta extorsión, ella perdió su beca universitaria (Alma A., entrevista con la autora, 2010). También relató cómo muchos hombres acosados por la policía fueron obligados a ponerse pelucas y lápiz labial para posteriormente ser fotografiados y sus retratos aparecieron en tabloides como el Alarma. Según Alma A., este tipo de acoso hizo muy difícil la organización por la liberación de lesbianas y homosexuales: “la policía era el reflejo del gobierno, era muy difícil organizarse, no fue nada fácil” (Alma A., entrevista con la autora, 2010). Aún así, lesbianas y homosexuales organizaron diversas manifestaciones en respuesta al acoso y la violencia policiales. Integrantes del movimiento feminista y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) asistieron frecuentemente a dichas manifestaciones de solidaridad. Por esto, además de la sincronización pp1 con las “marchas por el orgullo” en Estados Unidos, las y los activistas mexicanos inicialmente usaron las “marchas por el orgullo” como oportunidades para protestar en contra de la represión, además de ser ocasiones para celebrar la identidad lesbiana y homosexual. A finales de la década de 1970 y mediados de la de 1980, el movimiento lésbico-gay de la ciudad de México combatía la represión estatal contra la izquierda junto con el Frente Nacional contra la Represión (FNCR), y defendía el derecho de asociación y la manifestación libre de acoso e intimidación policiales. Como otros movimientos en contra del autoritarismo y por la aparición de los desaparecidos dentro de Latinoamérica, el FNCR utilizó el discurso de los derechos humanos para señalar la responsabilidad del gobierno. Reflexionando sobre esta historia, el historiador y político Michael Ignatieff ha declarado: Para examinar el uso del discurso de los derechos humanos dentro del activismo lésbico mexicano, retomamos la respuesta de Ariadna Estévez: A partir del trabajo de Upendra Baxi y Enrique Dussel, quienes proponen una “descolonización contemporánea del concepto de derechos humanos”, Estévez argumenta por una “comprensión regional de los derechos humanos a compound partir de las luchas sociales, en vez de un marco legal y político puramente europeo” (Estévez, 2008, p. 13). De la misma manera, nuestra investigación revela que el uso del discurso de los derechos humanos, por parte de activistas lesbianas mexicanas, parte del trabajo de los movimientos antiimperialistas en Latinoamérica por la democratización del estado desde las raíces. En principio, el uso del discurso de los derechos humanos no solamente sostenía los derechos civiles y políticos, sino que exigía también derechos sociales y económicos. Por tanto, en su trabajo con el FNCR, Lambda adoptó la retórica transnacional para así poder reclamar los derechos de homosexuales y lesbianas como derechos humanos. El movimiento de lesbianas y homosexuales en México —Lambda en específico—, junto con el FNCR, emitió inicialmente un discurso que afirmaba los derechos de lesbianas y gays como derechos humanos. En 1979, el mismo año en que se formó el FNCR, las tres organizaciones lésbico-gay mexicanas participaron en la marcha conmemorativa del 2 de octubre contra la represión policial y del estado, así como en la marcha del 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. En diciembre de 1980, como parte de la primera semana de actividades dedicada a los derechos lésbico-gays del Grupo Lambda de la Ciudad de México, los activistas colaboraron con el FNCR y participaron en la marcha del 10 de diciembre, así como en el primer Foro Nacional sobre Violaciones a los Derechos Humanos. En respuesta a las exigencias del grupo Lambda sobre la victimización de gays y lesbianas durante redadas policiacas, extorsiones, encarcelamientos, acoso y violencia física, dicho foro incluyó una proclama que condenaba la represión policiaca contra la homosexualidad. A partir de entonces, Lambda participó anualmente en la marcha del 10 de diciembre en contra de la represión, y en 1983 se convirtió en la primera organización lésbico-gay en formar parte de la junta directiva del FNCR. La posición de Lambda dentro de la junta del FNCR dio mayor credibilidad al discurso de los derechos lésbico-gays como derechos humanos, que cada vez era más aceptado por la izquierda.