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  • Entonces siguiendo a Milner cabe enfatizar que bajo

    2018-10-25

    Entonces, siguiendo order shk Milner (2008; 2009), cabe enfatizar que, bajo el nombre de peronismo o de feminismo, aquí se apunta a una cierta representación del peronismo o del feminismo. Lo anterior equivale a decir que no estamos, al menos todavía, proponiendo una historia política de sus relaciones, sino revisando de qué manera en lo no dicho o en los entresijos de lo dicho se jugó un cierto destino de las relaciones entre la práctica política order shk peronista y la práctica política feminista. Fue un destino estampado de desencuentros y malentendidos que, pensamos, comenzaron a desvanecerse y a revertirse alrededor de las prácticas militantes, las controversias, los debates y las decisiones que condujeron a la sanción del matrimonio entre personas del mismo sexo (ley 26.618), que adquirió su lugar en Argentina, bajo la denominación de matrimonio igualitario, en julio de 2010. Ese día, una historia de desencuentros entre las militancias peronista y feminista puso de manifiesto, en ese acontecimiento, el fracaso de los productores de sumisión pregonada como humildad. Fue allí cuando el nombre peronista dejó de eclipsar el nombre feminista, y acaso al envés, porque pudo fulgurar en su compañía. Para los fines de este trabajo, pensar peronismo y feminismo como anudamiento entre nombres es conectar las prácticas militantes con la singularidad y los modos históricos de (hacer) la política. Como señala Lazarus, en este punto, la política también requiere ser pensada como del orden de lo subjetivo, tesis que se opone a concebir la política en el plano exclusivo de las doctrinas objetales (empastamiento entre las nociones de objetividad y la creencias en objetualizaciones objetivistas) que reenvían el análisis político a las instituciones —tales como los partidos— o las estructuras —tales como el Estado—. Es decir, la entienden sólo como un subrogado de determinaciones objetivas despojadas de singularidad y afectadas por lo propio del nombre singular: una cierta imposibilidad de decirlo todo con ese nombre o bajo esa (de)nominación; en definitiva, la asunción de un nombre innominable. Dicho esto, hagamos un desvío teórico. Poco y nada se dice sobre el peronismo en Persona. Al emprender el abordaje del trabajo de Saussure sobre los anagramas que, reverberante de enigmas y preguntas, el autor no quiso dar a Recessive alleles conocer, Starobinski insiste en recalcar que, en la perspectiva que establece Saussure sobre la lógica anagramática, se reafirma que cualquier discurso —él dice que todo discurso— es un conjunto que se presta a la tarea de extracción de un subconjunto. El subconjunto puede ser interpretado o trabajado en dos registros: a) entender esa parte del discurso “como contenido latente o infraestructura del conjunto” y b) “como antecedente del conjunto” (Starobinski 1996: 130). Apoyados en esa distinción, podemos robustecer el lazo entre ambos registros y decir que la infraestructura y el antecedente pueden coexistir; complementarse o darse al lector a la manera de suplementos, y hasta pueden integrarse en una misma estrategia de análisis. Es Saussure el que —enfrascado en su trabajo— discurre acerca de cuestiones terminológicas e instala valores-significados para los términos que utilizará en el análisis anagramático, con el fin de hacer florecer sus intuiciones o descubrimientos, en unidades discursivas más acotadas que las extensas escrituras poéticas o los conglomerados de discursos. Dice, por ejemplo, que: Persona Per(s)ona La inmixión del nombre Perón en el nombre de la revista convoca la atención. ¿Cuestión de actualidad? Puede ser, pero no sólo eso. Es sabido que, durante los primeros gobiernos peronistas, uno de los apodos o nombres que recibió Eva Perón fue La Perona. Algunos relatos refieren que, si bien esa denominación, cómica y despectiva al mismo tiempo, era de uso corriente entre los opositores al gobierno, adquiría un cierto matiz irónico entre las mujeres contreras. De modo que, en la misma elección del nombre de la revista, Eva Perón, La Perona, en ese tiempo convertida en ícono y estandarte de las rebeldías de una porción importante de la juventud argentina, no dejaba de estar presente. La Perona era en esos años el nombre de quien, sin inscribir su lucha en las tradiciones feministas, había operado una sustracción de muchos de los temas cardinales e incluso de las consignas que el feminismo consideraba propias.