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    2018-11-13


    A Duflo le parece más prometedor comenzar con modelos y estimaciones microeconómicas y utilizarlos como piezas de un mecano para construir un modelo macroeconómico Más precisamente Duflo privilegia un enfoque microeconómico de los problemas del desarrollo y la pobreza y un viaje de ida y vuelta entre la micro y la macroeconomía. Piensa que las estimaciones microeconómicas son –quizá-la clave para una comprensión de los fenómenos macroeconómicos. En lugar de partir de los datos macroeconómicos que llevan purchase pramipexole dihydrochloride un callejón sin salida para descubrir los secretos del crecimiento, a Duflo le parece más prometedor comenzar con modelos y estimaciones microeconómicas y utilizarlos como piezas de un mecano para construir un modelo macroeconómico. En efecto, las estimaciones microeconómicas permiten probar los modelos macroeconómicos e identificar los parámetros. Estos modelos pueden entonces corresponder más a la economía real. Así, para ella, mientras más comprendamos las relaciones microeconómicas, el modelo macroeconómico resultará más útil. Los investigadores del j-pal parten entonces del terreno donde evalúan empíricamente a escala microeconómica los efectos de las decisiones y de los programas de ayuda implementados localmente y proponen estrategias para gastar más eficazmente los recursos destinados a la lucha contra la pobreza.
    Presentación
    Las elecciones de enero El 25 de enero de 2015 se celebraron elecciones generales anticipadas en Grecia de las que resultó ganadora la Coalición de Izquierda Radical conocida por su acrónimo Syriza con su líder Alexis Tsipras a la cabeza. Hubo necesidad de anticiparlas porque el gobierno de Antonis Samaràs (Movimiento Socialista Panhelénico, pasok) había fracasado en su intento por superar la crisis que de tiempo atrás asolaba a la economía y a la sociedad griegas. El de Samarás era el cuarto gobierno desde octubre de 2009, lo que muestra la inestabilidad política prevaleciente, de manera que el que resulte electo el después de la abrupta renuncia de Alexis Tsipras en agosto será el sexto gobierno griego en menos de seis años.
    Jean-Claude Juncker, “advirtió a Saturation hybridization los griegos que no deben esperar buenas noticias: Europa no asume las demandas de Tsipras y los suyos” Casi de inmediato, solo tres días después de esas elecciones, los ministros de Economía europeos empezaron a hacer público su disgusto; sus primeras manifestaciones en torno al nuevo gobierno fueron particularmente duras y advertían que Grecia no podía esperar un trato especial, y no habían transcurrido tres semanas cuando el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, “advirtió a los griegos que no deben esperar buenas noticias: Europa no asume las demandas de Tsipras y los suyos”. ¿A qué demandas se refería? A las contenidas en el programa electoral del partido vencedor y que, dos años antes, el propio Tsipras había sintetizado así: El planteamiento puede tener su origen o su sustento en algo que aparece, en 2012, en el ya célebre texto de Yanis Varoufakis y a quien le encargarían el ministerio de Hacienda en el nuevo gobierno: En concreto, lo que el nuevo gobierno griego pretendía era dar marcha atrás a una serie de medidas de política económica que el trío integrado por la Comisión Europea (bajo el nunca ocultado influjo alemán, pero no solo), el Banco Central y el fmi (la troika) había impuesto al anterior gobierno: En esa media docena de objetivos se podría concretar lo que había sido el eje de la campaña que condujo a Syriza al poder, y que, como había planteado Varoufakis, evidentemente implicaba abandonar la política de austeridad y a ello es a lo que desde el principio se opusieron la troika y dos grupos de países europeos por razones distintas: Alemania, Holanda o Finlandia, por ejemplo, por ser de los principales acreedores de Grecia, y España, Irlanda y Portugal, por el riesgo de contagio político.